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Felipe Cossío del Pomar
Los creadores de la pintura Indo-Americana
César Vallejo
Notas de arte
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Macedonio de la Torre
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Macedonio de la Torre
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Macedonio de la Torre
Luis Enrique Tord
Macedonio de la Torre, 1893
en Pintura Contemporánea Peruana
75 años de pintor
Edgardo Pérez Luna
Infierno feudal
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Un pintor
Juan Manuel Ugarte Eléspuru
Macedonio, el abuelo
Bertha de la Torre de la Piedra
 
Macedonio de la Torre, 1893
en Pintura Contemporánea Peruana
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Se ha popularizado como Macedonio a secas, sin necesidad del “de la Torre” que evoca su prosapia trujillana, ciudad donde nació en 1893 y, cronológicamente, como pintor en actividad, resulta el decano de la pintura nacional. Expone desde 1917 con sostenido éxito que sólo parangona su capacidad de renovación y su inquietud, desafiante y vencedora del tiempo y el destino. Macedonio sólo tiene una desventaja: haber nacido “antes” pues vino al mundo en un Perú alejado del arte e indiferente a sus valores y así se ha impuesto ¡contra viento y marea! y aún contra su propio temperamento: inquieto, peregrino, ajeno a la autoadministración tanto como desdeñoso de lo que no sea su íntima inquietud creadora. Imaginémoslo nacido cuarenta años después sumergido en la marea de las renovaciones dinámicas, inventivo, sorprendente, voluble y locuaz, autodefiniéndose cada día; a caballo de una nueva inquietud. Como aún lo es ahora, pero más joven, con mas porvenir por delante. Pero aún así cada una de sus muestras nos trae sorpresas ¿Cómo se puede ser tan jovem a su edad? Pues Macedonio lo demuestra por sí mismo y responde: proponiéndoselo y teniendo la capacidad que él tiene.

Se formó artísticamente en Alemania, Bélgica, Francia e Italia. En París expuso en el Salón de Otoño en 1928 y en el de los Independientes en 1929. En Lima, en una de sus visitas entre estadías en Europa, en 1930. Fue el primero que trajo manifestaciones de vanguardismo “fauve” y “abstracto”, pues practicó el abstractismo como experiencia vivencial, mucho antes que este “ismo” se impusiera como moda de frivolidad decorativista internacional, en los heroicos tiempos de Kandinsky y Malevicht, cuando las búsquedas catárticas del abstractismo estaban en su período de pureza primigenia.

Aunque trata todos los géneros, su predilección es el paisaje, no por la fácil versión colorística del Ande, en la que todo rutila en violento cromatismo, sino por la delicada y grisácea visión costeña. Nadie ha captado las finuras tonales de las lejanías de brumas y arenales como Macedonio. Como tampoco hay intérprete de la selva que, no digamos supere ¡que lo iguale! Las selvas de Macedonio no son una determinada, ni transposiciones realistas de un lugar, son visiones de la esencia alucinante y febril de lo selvático, algo que sólo tiene parangón con las “prisiones” de Piranesi. Estas selvas son también prisiones pero ...
 
Macedonio de la Torre ©. Web Oficial, basada en la obra publicada por Luis Enrique Tord. Fotografías: Luis Enrique Tord y Daniel Gionnani