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Los creadores de la pintura Indo-Americana
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Macedonio de la Torre
Entrevista por Manuel Jesús Orbegozo
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Permítaseme recurrir al pasado para desempolvar el pergamino de una conversación sostenida en París cuando un vientecillo frío hacía caer el oro laminado de los árboles y cinco mil pintores daban vuelta alrededor del mundo de un Salón de Otoño, allá por el año 1928.

En efecto, alguien habló: “¿Crees que si pasas los treinta años sin perder ni mancillar tu austeridad y tu fe creadora te habrás salvado?”. “Temo que a los treinta –fue la respuesta– cuelgue la lira y aterrice”.

Pero esta respuesta no fue lo vallejianamente satisfactoria. El poeta siguió. “Los indo-americanos –dijo– somos por naturaleza precoces. Hasta los treinta años creemos, amamos, odiamos, reímos exclusivamente y lloramos exclusivamente. Después… viene el escepticismo total o parcial, refugiando, en este último caso, nuestra fe vital, en el jamón superior y en el queso de vaca. Perdemos el instinto creador del hombre reemplazándolo en el más inocente de los casos por el rol convencional de marido y, a menudo, por un “tic” social cualquiera como el de médico, subprefecto, persona decente, dandy o drogómano”.

La pareja dio dos pasos a la derecha. Cuajaron ambos su mirada sobre el “Paisaje” Nº 1965 de la Exposición. “¿Qué te parece Macedonio?”, volvió el otro a preguntar. “Macedonio –contestó Vallejo– ha pasado los treinta con felicidad. No ha figurado como niño prodigio ni se han encendido ante su obra súbitas y universales admiraciones. El grueso público ha permanecido y permanece ante su pintura indiferente y aun ignorante de ella. Y él –después del terrible peligro de coartada de los treinta años– ha seguido y sigue trabajando y creyendo, amando y odiando con creciente llamarada creadora. No busca embaucar ni embaucarse a sí mismo. Detesta, como Lenín, las exportaciones e importaciones con intermediarios: prensa complaciente, amables amigos o trucos demagógicos y condescendencia de técnica”.

(Nada más, Vallejo. Queríamos hacer la presentación de Macedonio y nadie mejor que tú para hacerlo. Nadie mejor que tú para enjuiciarlo. Muchas gracias).


El Cosmos entre cuatro paredes

Mucho demoré para hacer este reportaje. Macedonio, mitad pez y mitad ave, siempre se me fue de las manos. Mitad agua y mitad luz, siempre se me escapó de los ojos. Recuerdo que una tarde lo sorprendí en su atelier de la calle Mogollón doscientos y pico. Se paseaba como un prisionero o como un fraile. ...
 
Macedonio de la Torre ©. Web Oficial, basada en la obra publicada por Luis Enrique Tord. Fotografías: Luis Enrique Tord y Daniel Gionnani